Un mundo nuevo por ver - Museo de Bellas Artes de Bilbao

23-10-2023 • 18-02-2024

Un mundo nuevo por ver

Donación Ordónez-Falcón

Salas 6-10

El museo recibe en donación 110 fotografías de la prestigiosa Colección Ordóñez-Falcón, uno de los fondos privados de fotografía y videocreación más importantes de Europa. El conjunto comprende una cronología que abarca desde 1850 hasta 2010 y una nómina de 63 autores -algunos representados con más de una obra- y 14 anónimos. 

La donación incluye, además de las fotografías, la obra Katamalo (2010), compuesta por 12 dibujos al carboncillo del artista bilbaíno Alain Urrutia.  

Resultado del interés por la cultura visual y la pasión coleccionista del matrimonio donostiarra formado por Enrique Ordóñez e Isabel Falcón, la colección se inició a finales de los años setenta del pasado siglo con el propósito de ser mostrada públicamente. Llegó a reunir cerca de dos mil imágenes -la gran mayoría originales de época- que configuran un compendio de calidad de la historia de la fotografía y un catálogo de los más diversos temas, estilos y técnicas fotográficas.  

Desde 2020 más de un millar de piezas pertenece al Tenerife Espacio de las Artes (TEA), donde en 2009 fueron depositadas y después donadas. La Colección Ordóñez-Falcón llevó a cabo esta práctica de depósitos también en otros museos y centros de arte, como el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), Artium Museoa de Vitoria-Gasteiz, el Centro Galego de Arte Contemporánea de A Coruña (CGAC) y el Museo de Bellas Artes de Bilbao. El origen de la actual donación al museo de Bilbao se sitúa, precisamente, en la relación que la colección mantiene con la institución desde 2007, año en que firmó un depósito de 61 fotografías que fueron dadas a conocer en 2008 en una exposición y en un libro. En 2009, un segundo depósito de 47 obras fue, asimismo, expuesto en el museo y recogido en otra publicación análoga. 

Felizmente, y en un nuevo gesto de generosidad de Enrique Ordóñez e Isabel Falcón, una buena parte de las obras que integraron ambos depósitos ha sido ahora donada al museo. Se ha sumado, además, un grupo de imágenes que añade valor a la fotografía histórica, extiende la cronología final del conjunto hasta 2010 e incluye fotógrafos vascos y latinoamericanos en el repertorio. 

Donación Ordóñez-Falcón

La donación incluye un primer grupo de imágenes que representa la evolución de la fotografía durante el siglo XIX y permite comprender la labor de aquellos fotógrafos que buscaron el desarrollo técnico de la disciplina -papel a la albúmina, gelatinobromuro, cianotipo,  daguerrotipo…- y su consideración como lenguaje artístico.  

Este corpus documenta, además, la importancia que la fotografía comenzaba a tener en la sociedad burguesa de la segunda mitad del siglo, su desarrollo como industria profesional y afición amateur, y su papel fundamental como instrumento para la percepción del mundo y como repositorio de la memoria. 

La gran variedad de temas -paisajes, vistas urbanas, retratos, desnudos, naturalezas muertas, escenas costumbristas y documentales, imágenes científicas, de viajes y monumentos…- muestra la amplia utilidad que, desde sus inicios, se dio a esta invención, al tiempo que constata la continuidad de los géneros a lo largo de su desarrollo.  

Imágenes de valor paisajístico como las del conde Olympe Aguado, Eugène Cuvelier o Peter Henry Emerson representan los primeros intentos de búsqueda de un estilo propio.

 Las tomas de Southworth & Hawes, Roger Fenton o Léon Crémière son buen ejemplo de las posibilidades de la fotografía aplicada al retrato,  como sucede en los ya clásicos de los escritores Victor Hugo y George Sand, realizados en el Atelier Nadar.

Por su parte, Constant Alexandre Famin, Robert Burrows y Adolphe Braun están representados con bellos estudios de flores y naturalezas muertas con influencia del pictorialismo, que también manifiesta el bodegón de Henry Bailey. Un caso excepcional son las bellas cianotipias botánicas en texturas azules de autoría anónima.

Auguste Belloc, Vicenzo Galdi o Gaudenzio Marconi representan el desnudo femenino conectando también con la tradición del género en la pintura. 

Nadar

George Sand, c.1864

Woodburytipia sobre papel 23,6 x 18,8 cm
Donación de la colección Ordóñez-Falcón en 2022

Crémière, Léon

Jules Léotard, 1867

Papel a la albúmina 22,9 x 18 cm
Donación de la colección Ordóñez-Falcón en 2022

Famin, Constant Alexander

Sin título, c. 1865

Papel a la albúmina 24,5 x 17 cm
Donación de la colección Ordóñez-Falcón en 2022

Anónimo

Sin título , Siglo XIX c. 1855

Cianotipia 21,3 x 17,5 cm
Donación de la colección Ordóñez-Falcón en 2022

 Charles Clifford y Jean Laurent muestran en sus imágenes sobre vistas y tipos populares diversos ensayos sobre el uso de negativos de colodión copiados en papeles a la albúmina, procedimiento que también empleó Pau Audouard en su conocido álbum del puerto de Barcelona.  

De este periodo son asimismo las primeras imágenes prototurísticas de vistas de ciudades como Venecia, Córdoba y Brest, tomadas por Jean Laurent y Charles Furne. Otras -de Félix Bonfils en Jerusalén, Luigi Fiorillo en Egipto o Eugène Atget en París- dan fe del trabajo de los grandes viajeros de la época. La donación incluye, además, imágenes singulares de la experimentación técnica y científica del siglo XIX, como las sorprendentes tomas astronómicas de Paul Pierre y Prosper Henry, los registros visuales de la electricidad de Étienne Léopold Trouvelot, los estudios del cuerpo humano en movimiento de Eadweard Muybridge -que interesaron al pintor Francis Bacon- y las aplicaciones a la medicina neurológica de Adrien Tournachon

Fiorillo, Luigi

Egipto, Alejandría. Columna de Pompeyo, c. 1870-1880

Papel a la albúmina 26,7 x 20,8 cm
Donación de la colección Ordóñez-Falcón en 2022

Trouvelot, Étienne Léopold

Chispa eléctrica directa, Siglo XIX c. 1885

Papel a la albúmina 29,1 x 23,3 cm
Donación de la colección Ordóñez-Falcón en 2022

Henry frères

Edad de la Luna (27 de marzo de 1890),1890

Papel a la albúmina 22,5 x 17 cm
Donación de la colección Ordóñez-Falcón en 2022

En los trabajos de Édouard-Denis Baldus o Charles Clifford, que a menudo estuvieron a las órdenes de ingenieros, aparece una fotografía urbana e industrial que refleja la épica de las nuevas construcciones en metal, las máquinas y las transformaciones urbanísticas.

En este contexto, el desarrollo del transporte colectivo impulsó los viajes y, de este modo, naturalistas, geógrafos y turistas demandaron imágenes que los documentaran. Las obras de pioneros de la fotografía arqueológica como Maxime du Camp, Désiré Charnay o Francis Frith se sitúan en ese contexto junto a las de las gestas del alpinismo que recogieron los hermanos Bisson.

Por su rara belleza destacan también un retrato post mortem anónimo y la fotografía del autor de Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carroll.  

En el cambio de siglo se sitúan una notable muestra del incipiente reporterismo gráfico europeo realizada en Viena por Emil Mayer, la fotografía de moda del barón Adolph de Meyer, los retratos eróticos del célebre álbum de Ernest James Bellocq realizado en un prostíbulo de Nueva Orleans y del barón Wilhelm von Gloeden en Taormina (Italia), y el retrato de una emigrante de Lewis Wickes Hine. 

Ya en el siglo XX se encuentran nombres destacados de la fotografía latinoamericana –los cubanos Venancio Díaz y Osvaldo Salas o dos valiosas fotografías anónimas mexicanas-, de la “Nova vanguardia” catalana -Joan Colom- y, ya en la contemporaneidad, de autores vascos como Isabel Azkarate, una de las primeras fotoperiodistas del país, Xabier Alkorta con tres imágenes de su serie “Soldados”, José Ramón Amondarain y Aritz Loiola.  

En definitiva, esta muestra pretende rendir homenaje a la figura de los coleccionistas Enrique Ordóñez e Isabel Falcón, y dejar constancia de la importancia de la fotografía como instrumento de percepción y memoria del mundo a través del selecto conjunto que han donado. 

Anónimo

Sin título, Siglo XIX c. 1870

Papel a la albúmina 16,8 x 22,4 cm
Donación de la colección Ordóñez-Falcón en 2022

Mayer, Emil

Viena.- La vida en el Prater. Excluidos., 1908

Gelatino bromuro de plata sobre papel 8,9 x 8,1 cm
Donación de la colección Ordóñez-Falcón en 2022

Un mundo nuevo por ver

La fotografía se remonta a las primeras cámaras oscuras, ya conocidas por pintores como Leonardo. La imagen que recogían aquellos artefactos era registrada mediante el dibujo y la pintura. Hasta el siglo XIX no se desarrolló una técnica que permitiera fijar mecánicamente la luz. Su descubrimiento –físico y químico–, junto con el desarrollo del objetivo –apertura, foco y lente–, es lo que hoy llamamos fotografía. El hallazgo (1826, Niépce) y su posterior desarrollo tecnológico (1839, Daguerre) e industrial (1850, Talbot, Blanquart-Evrard) son coetáneos a los de otros inventos que transformaron las sociedades occidentales: ferrocarril (1825), telégrafo (1844), arquitectura industrial (1851), ciudad moderna (1860), teléfono (1871), radio (1894) o automóvil (1894). La fotografía es una técnica y un arte que integra ese nuevo mundo que se forma en la segunda mitad del siglo XIX y al que llamamos modernidad.  

La representación exacta, los cada vez más cortos periodos de exposición y la producción industrial de las imágenes propician que la fotografía se difunda rápidamente y alcance todos los estratos sociales. Las nuevas imágenes impactan en el arte tradicional, en las maneras en que los objetos son representados y, por lo tanto, vistos. Al tiempo que la fotografía registra los cambios que se dan frente a su objetivo, es también generadora de las transformaciones.  

En las imágenes presentadas en Un mundo nuevo por ver se puede apreciar cómo los primeros fotógrafos admiran ese mundo que, a través de la cámara, es retratado como nunca y por lo tanto como “nuevo”. Mirar a través de la máquina y fijar lo que ella recoge implican establecer una relación nueva con la realidad. La mirada se define y toma una nueva conciencia de sí misma. Ayuda a construir una visión activa en un gran número de autores conscientes de qué y cómo miran. Junto a la posibilidad de fotografiar astros y plantas, la máquina también puede registrar los jeroglíficos egipcios o los restos de la arquitectura antigua. El mundo queda radicalmente trastocado por una nueva conciencia óptica que desvela la fotografía. Gracias al centenar de imágenes de la colección Ordóñez-Falcón que el Museo de Bellas Artes de Bilbao ha recibido en donación, junto con algunos trabajos contemporáneos, tenemos la oportunidad de apreciar cómo miraban los primeros fotógrafos del siglo XIX y cómo era ese mundo que ante sus cámaras estaba desapareciendo y, al tiempo, naciendo. La colección, cuya donación es una parte de un corpus mayor, fue creada a partir de la década de 1970 por el diseñador y publicista donostiarra Enrique Ordóñez y su esposa Isabel Falcón por su interés personal en las imágenes. Para ordenar este centenar de obras de carácter científico y artístico, el museo ha formado una constelación de imágenes que ilustra ese mundo en transformación empleando tres grandes temas del arte: Ciencia y naturaleza; Arquitectura y ciudad; Retrato y personas. Lo que hace que estas obras resulten tan excepcionales es que guardan ese primer encuentro entre ser humano, máquina y mundo. 

- Gilermo Zuaznabar
Conservador de Diseño y Arquitectura