Exposición: Chillida. Peine del Viento - Museo de Bellas Artes de Bilbao

Finalizada

13-01-2009 • 15-03-2009

Chillida. Peine del Viento

Escultura, Ingeniería y Arquitectura

Sala 33

El 3 de septiembre de 1977, hace ahora 31 años, fue instalado al final de la bahía de la Concha de San Sebastián el tercer y último módulo que conforma la obra de Eduardo Chillida el Peine del Viento. Considerada su obra más significativa, su culminación fue el resultado de un arduo proyecto entre arte, industria, arquitectura e ingeniería, disciplinas que se habían aunado con el firme propósito de transformar un espacio junto al mar Cantábrico, en un enclave de permanente diálogo con la naturaleza. La férrea voluntad del artista por realizar una obra pública como ofrenda a la ciudad y a su tierra, así como su instalación, realizada en un contexto histórico de cambio y libertad, supuso una determinante aportación a la renovación y modernización de la ciudad.

El proyecto y la dirección de la obra de su colocación corrieron a cargo del ingeniero José María Elósegui Amundarain (Donostia-San Sebastián, 1927), quien forma parte de esa herencia de ingenieros de Caminos ilustrados, técnicos humanistas, que conciben las obras públicas como una tarea de servicio. Esta muestra es un homenaje al lugar, al proyecto y a los protagonistas que hicieron realidad este sueño del escultor: un lugar de encuentros atemporal donde, frente al horizonte, se unen pasado, presente y futuro.

Eduardo Chillida (Donostia-San Sebastián, 1924-2002) comenzó estudios de arquitectura en Madrid, que pronto abandonó para dedicarse a la escultura. Tras una estancia en París, en 1951 retornó al País Vasco. En 1958 obtuvo el Gran Premio de Escultura de la Bienal de Venecia. Continuador de la tradición escultórica en hierro iniciada por Picasso, Julio González y Pablo Gargallo, Chillida es uno de los escultores fundamentales de la segunda mitad del siglo XX. Su colaboración con filósofos –Heidegger, Cioran– y poetas –Jorge Guillén– da idea del interés esencialista de su obra. Ésta osciló entre la caligrafía informalista –es decir, el rasgo rápido y continuo– y unas formas más compactas de "geometría imprecisa", que le acercaban al espacialismo. La disyuntiva se definió con frecuencia en cada obra según el material con que estaba realizada, pues el escultor fue especialmente sensible al diferente valor plástico del hierro, la madera, el alabastro, el hormigón o la terracota, materiales que utilizó preferentemente.

En la exposición se recoge una selección de prototipos del Peine del Viento realizados por Chillida y de documentos relacionados con los antecedentes de la colocación de esta escultura. Se incluye también un DVD de 30 minutos de duración (con subtítulos en euskera, inglés, francés y alemán) con imágenes y testimonios de los protagonistas.

En 1977 tan sólo nueve personas asistieron a la apertura oficial de esta obra, que es ya un símbolo de su ciudad y obra esencial en el arte vasco. Años después, María Elósegui Itxaso realiza un particular homenaje en este libro al rescatar un material inédito de cartas, documentos y fotografías realizadas por su padre el ingeniero Elósegui y por el fotógrafo Jesús Uriarte, y relatar esta desconocida aventura, desde la forja de las esculturas hasta su complicado emplazamiento.

 

En la imagen:
Eduardo Chillida en el Piene del Viento
© Francesc Català-Roca