"Figura sentada' nos recuerda a un edificio, a una iglesia"

La zornotzarra Mari Díaz y la toledana Silvia Sánchez Díaz escogen 'Figura sentada' de la exposición '110 Años 110 Obras'

Un reportaje de Ruben Olveira Aranjo   |   Foto: José Mari Martínez
Miércoles, 12 de septiembre de 2018

Es un hecho incontrovertible que cuando uno viaja a otra dudad se fija más en los detalles, hasta tal punto que pequeñas cosas que en casa pasarían desapercibidas fuera de la zona de confort se convierten en toda una maravilla. Pequeñas y no tan pequeñas. Tal es el caso de Mari Díaz, una zornotzarra que la visita de la toledana Silvia Sánchez Díaz le ha "obligado" a hacer de guía y redescubrir l3ilbao con otros ojos, lo que ha incluido visitar el Bellas Artes, el primer museo que pisa en su vida.

Mari Díaz y Silvia Sánchez Díaz, visitantes"La verdad, no entiendo mucho, pero me gusta la tranquilidad que se respira y sí que hay cosas que me gustan", confiesa Mari. Aun así, ambas se han atrevido a comentar la obra Figura sentada, del escultor Jacques Lipchitz. "Nos recuerda a un edificio, a una iglesia", señalan. Aunque eso sí, de la exposición '110 Años 110 Obras' del Bellas Artes aseguran que prefieren otras piezas "más realistas".

Jacques Lipchitz
Figura sentada, c. 1915
Lipchitz es uno de los grandes escultores del siglo XX, entre los que destaca como un pionero del cubismo. Residente en París desde 1909, tres años después se integró en el grupo cubista Picasso, Gris y Heri Laurens, que le llevaron a traducir en escultura el nuevo lenguaje. Las primeras creaciones de Lipchitz plenamente cubistas son de 1917.

Les precedieron otras de formas simplificadas, como muestra Figura sentada, que recuerda a los tótems primitivos y a los rascacielos.

En 1920 Lipchitz vivirá su particular "retorno al orden" con otras más figurativas; fugazmente, pues en 1923 modela varios de sus mejores ejemplos cubistas.

En 1925 sorprende con su mayor innovación: las "esculturas transparentes", que juegan con la abstracción e integran el vacío como un elemento compositivo más. Este nuevo concepto será esencial para Oteiza, Chillida y la escultura contemporánea en general.